El pasado 8 de septiembre inauguramos una nueva sección en el Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela: «El Documento del Mes».
A partir de ahora, cada mes podremos descubrir y conocer de cerca un documento perteneciente a nuestro Archivo, acercándonos a través de ellos a la historia, el patrimonio y la memoria de nuestra Diócesis.
Y para inaugurar esta sección hemos querido hacerlo en un mes muy especial para Orihuela: septiembre, el mes de nuestra Patrona, la Virgen María de Monserrate:
“Sermón del voto en acción de gracias a María de Monserrate por haber librado a Orihuela de los desastres de los terremotos el 21 de marzo del año 1829, compuesto por D. Filomeno López, Pbro., en 1888.”
Durante todo el mes de septiembre podrá visitarse en la Sala del Siglo XVIII, junto al cuadro de Nuestra Señora de Monserrate, patrona de la ciudad de Orihuela, realizado por el pintor Antonio Villanueva.
“ […] en la noche del 21 de Marzo del año 1829 […] de repente un fuerte y prolongado terremoto que hace estremecer la tierra […] los montes se desgajaban despidiendo grandes peñascos y que la tierra arrojaba lava, fuego y azufre […] recordando siempre habían encontrado en su adorada patrona el remedio y consuelo a sus penas y quebrantos, invocan unánime el amparo y protección de Nra Señora de Monserrate y llenos de confianza y confundidos el pobre y el rico, el noble y el plebeyo, el seglar y el religioso todos acuden en tropel a este sagrado templo.”
El 21 de marzo de 1829, la provincia de Alicante registró un sismo de magnitud 6,6 con epicentro en la cuenca del Bajo Segura. Conocido como el terremoto de Torrevieja, este evento culminó una secuencia precursora de más de doscientos sismos iniciada en septiembre de 1828, enmarcada en la intensa actividad tectónica del sistema de fallas locales (Benejúzar-Benijófar, Guardamar del Segura y Torrevieja) durante la década de 1820.
El terremoto principal causó 389 víctimas mortales, 377 heridos y la destrucción o daño estructural de más de 5300 viviendas, además de colapsar la infraestructura viaria sobre el río Segura. La mayor mortalidad se concentró en Almoradí debido a su morfología urbana de densidad edificatoria alta y viales estrechos. La respuesta a la catástrofe requirió la intervención directa de la Corona y la articulación de fondos de socorro estatales por un importe superior a los ocho millones de reales, destinados a la reconstrucción integral de los núcleos urbanos más devastados (Almoradí, Benejúzar, Guardamar y Torrevieja).
En el documento inédito que hoy presentamos podemos ver que décadas después en la ciudad de Orihuela se celebraban acciones de gracias a la patrona Nuestra Señora de Monserrate por haber librado a los oriolanos de este desastre natural. La acción de gracias a la Virgen de Monserrate refleja cómo la experiencia de un fenómeno natural de enorme magnitud quedó incorporada a la memoria de la ciudad, vinculándose a la protección de su patrona y convirtiéndose en motivo de celebración y agradecimiento.