la pasión de cristo: Dolor, agonía y muerte

 

Con la llegada de la Contrarreforma, la representación de las escenas de la Pasión de Cristo se multiplicó.

El dramatismo y teatralidad del barroco desempeñaron un papel fundamental para la representación de la agonía, el dolor, la violencia y el sufrimiento que caracterizan los episodios de la Pasión.


El traidor les había dado esta señal: « Al que yo dé un beso, ése es; deténgalo y llévenlo bien custodiado ». Apenas llegó Judas, se acercó a Jesús y le dijo: « ¡ Maestro, Maestro! » Y lo besó.

(Mc, 14, 44-45)

A través de la representación de pasajes como el prendimiento, el calvario, la crucifixión o la muerte de Cristo se buscaba presentar una figura angustiada, dolorida, azotada y castigada que generase en el espectador un sentimiento de compasión y de piedad. Así mismo, mediante el drama y la violencia en las imágenes se buscaba la veneración y obediencia del fiel creyente.

Llegó Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: « Siéntese aquí, mientras yo voy más allá a orar ». Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia.

(Mt, 26, 36-37)

Para completar el ciclo de la Pasión, también se representaban escenas donde no se contemplaba la violencia, pero si otros sentimientos como la angustia, agonía o desesperanza por la llegada de su muerte. Estas escenas ayudaban a completar la narración bíblica y entender los últimos momento de la vida de Jesucristo.

 

Cristo recogiendo sus vestiduras

Una de las iconografías atípicas de la Pasión es la representación de Cristo recogiendo sus vestiduras, característica del arte devocional español, y más concretamente, de la escuela andaluza. Si bien es cierto, es una obra que no figura en los cuatro evangelios, pero fue bastante representada en el plano artístico.

A pesar de ser conocida desde la Edad Media, en la Contrarreforma se promovió su uso debido al poder devocional que ostentaba. Esta escena ocurre justo después de la flagelación. Al ser soltado de la columna, Jesús coge sus vestiduras del suelo, expresando en su rostro un sentimiento desolador, angustiado y avergonzando que refleja al espectador el cruel destino al que está expuesto.

Es una representación tan concreta de un momento de angustia y dramatismo que mueve directamente los sentimiento de compasión y piedad.