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Reconstrucción después del Diluvio

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Reconstrucción después del Diluvio

PEDRO ORRENTE

Siglo XVII

Óleo sobre lienzo

118 x 170 cms.

Palacio Episcopal. Museo Diocesano de Arte Sacro.

Orihuela.

Esta obra procede de la antigua pinacoteca del Palacio Episcopal de Orihuela, actualmente sede del Museo Diocesano de Arte Sacro. De la misma colección forman parte los lienzos de la “Curación del paralítico junto a la piscina de Betsaida”, “Aparición del Ángel a los pastores” y “Abraham despide a su sierva Agar y a su hijo Ismael”, expuestos en la actualidad en la Sala del Trono o Salón Rojo. La procedencia de esta serie de óleos la atestigua en 1937 el historiador oriolano Justo García Soriano en el inventario que realiza del Museo Nacional de Orihuela, -impulsado por la República para la conservación del patrimonio cultural en plena guerra civil -, donde especifica su procedencia episcopal, inventariando dos de ellos. Unos años después, en 1962, Vidal Tur lo incluye como “Construcción de las primeras viviendas después del Diluvio”, junto a las tres obras restantes  de Pedro Orrente y los sitúa en los salones de la antigua residencia episcopal.

El lienzo realizado por el pintor murciano Pedro Orrente, (Murcia, 1580 – Valencia, 1645), conocido como “el Bassano español”, sigue las fórmulas estilísticas establecidas por la afamada familia de artistas del Véneto, significativamente en lo que refiere a aquellas temáticas veterotestamentarias tratadas como escenas de género, -con las que logró el respeto y admiración de sus contemporáneos-, caracterizadas por el paisaje, la aparición de un gran número de personajes, la profusión de animales y ­objetos cotidianos, que se sitúan en un primer plano, en un meditado estudio naturalista, que pone de manifiesto su condición como figura clave en la difusión del naturalismo en España. Según el profesor Pérez Sánchez, la obra deriva del lienzo del mismo tema que pintó Jacopo Bassano, teniendo relación con la obra “Noé después del diluvio” conservada en el Museo Nacional del Prado atribuida en la actualidad al taller del propio Bassano.

En el lienzo se plasma el relato del Génesis (8: 1 – 22 y 9: 1 – 17), donde la enseñanza religiosa prima sobre la materialidad de la obra. Una escena que representa el diluvio como castigo de Dios a la humanidad por los pecados cometidos, y se ve reflejado en la bendición de Dios sobre Noé, donde la paz que conlleva la alianza se escenifica mediante un fenómeno natural como es el Arco Iris, símbolo de la reconciliación y memoria de la unión entre Dios y el hombre. El arca pintada en el lienzo sobre los montes de Ararat  siguiendo el relato bíblico, “…el día 27 del séptimo mes se asentó el Arca sobre los montes de Ararat…” personifica a la iglesia cristiana como salvadora del alma tal como señala Colunga y García Cordero “…todo esto es claro y no suscita dificultad alguna en quien posee el sentido de la fe. San Pedro alude a la narración del diluvio, argumentando que así como solo se salvaron ocho personas en el arca, así solo en la iglesia es posible salvarse. Por ello el arca es tipo de la Iglesia cristiana…”.

En la obra podemos observar otra de las escenas relatadas en el Génesis (8: 20-22), donde Noé agradece a Yahvé el fin del Diluvio con un sacrificio; la fragilidad humana se encuentra representada en este holocausto tal como especifica el relato: “Alzó Noé un altar a Yahvé y, tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreció sobre el altar un holocausto” (Génesis 8: 20-22). De esta manera, con la descendencia de los hijos de Noé se inicia de nuevo la vida del hombre en la tierra, una humanidad renovada y reconciliada con Dios.

Como es característico en la obra de Orrente, el pintor desplaza hacia un segundo plano el tema principal de esta escena múltiple, como es la ubicación del arca y el sacrificio de Noé, situando en un primer plano, en la mitad derecha, la representación de los hijos de Noé y sus mujeres construyendo de nuevo sus vidas en la tierra después del diluvio, pintados con gran precisión y nitidez, aspecto que contrasta con el fondo atmosférico que envuelve el arca, ejecutado con gran maestría, significativamente los contrastes lumínicos, qué como señala el profesor Elías Hernández se encuentran a medio camino entre lo veneciano y el tenebrismo.  La conjunción de varias escenas en una sola, aunque interrelacionadas, le dota al lienzo de gran significación religiosa, contenido y simbolismo, aspectos que fueron muy valorados en la época, como demuestra la adquisición de esta serie de cuatro lienzos por el obispo de Orihuela para su palacio, con el ánimo de proveer a sus paredes de episodios bíblicos de profundidad teológica y catequética.

 

Dra. Gemma Ruiz Ángel

Dr. Mariano Cecilia Espinosa

Bibliografía:

  • Agüera Ros (1999): “El apogeo de la pintura hacia el barroco en Murcia, 1600-1713”, en El legado de la Pintura. Murcia 1516-1811, Murcia, Centro Almudí, 1999, pp. 46-51.
  • Ángulo y Pérez Sánchez (1972): Pintura Toledana de la primera mitad del siglo XVII, Madrid, 1972.
  • Colunga A. y García Cordero M. (1960): Biblia Comentada. Texto de la Nácar- Colunga. I. Pentateuco. Profesores de Salamanca. Biblioteca de autores cristianos. Madrid.
  • García Soriano (1937): Inventario del Museo Nacional de Orihuela. 1937, Manuscrito existente en la Catedral de Orihuela,1937.
  • García Soriano (1937): El Museo de Orihuela, Valencia, 1937.
  • Hernández Albadalejo (2003): Semblantes de la Vida, catálogo de la exposición organizada por la Fundación de la Comunidad Valenciana “La Luz de las Imágenes”, Orihuela, ficha nº 88, p. 326.
  • Hernández Guardiola (1993): “La pintura de los siglos XVII y XVIII en la provincia de Alicante”, en El Barroco en Tierras Alicantinas, Alicante, 1993, pp. 147-175.
  • López Jiménez (1960): “Consideraciones en torno al Arte de Orihuela”, Anales del Centro de Cultura Valenciana, nº 45, Valencia, 1960, pp. 160-178.
  • López Jiménez (1962): “Pedro de Orrente. Noticias de mis últimas investigaciones acerca de su vida y su obra”, Arte Español,1962, pp. 58 y ss.
  • Moya (1961 – 62): “Los Cuadros de Orrente en el Palacio Episcopal de Orihuela”, en homenaje al profesor Cayetano de Mergelina, Murcia,  1961-1962, pp. 653-658.
  • Pérez Sánchez (1976): Muria, col. Tierras de España, Barcelona, 1976.
  • Pérez Sánchez (1981): “Pedro Orrente, 1580-1645”, en Contraparada 2, 1981.
  • Vidal Tur (1962): Un Obispado español. El de Orihuela- Alicante, Alicante, Diputación Provincial, 1961.

 

Exposiciones temporales:

Pedro Orrente (1580 – 1645), Contraparada 2, Murcia, 1981; El Legado de la pintura, Murcia (1516 – 1811), Contraparada 20, Murcia, 1999; Semblantes de la Vida, Orihuela, 2003; Reconciliare, Las Edades del Hombre, Cuéllar, 2017.

 

 

 

 

 

 

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