El Arte del Belén: el presepe napoletano

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La tradición consideró a San Francisco de Asís como el precursor del belén. En el año 1223, Francisco peregrinó a Tierra Santa, quedando fascinado al rezar en la cueva donde nació Jesús. A su regreso de los Santos Lugares, y con el permiso del papa Honorio III, preparó para el 24 de diciembre una representación viviente del nacimiento de Cristo en una cueva de Greccio, una aldea de La Toscaza (Italia); donde las imágenes sagradas estaban acompañadas por animales, como la mula y el buey. Allí mismo comenzó a predicar sobre los muchos bienes que nos trajo Jesús con su venida al mundo. Fue el primer belén del que se tiene noticia. Desde entonces, la costumbre de los nacimientos, belenes y pesebres se desarrolló en todo el mundo católico, en las iglesias y en los conventos, pero también en los hogares.

El arte del belén alcanza su máximo esplendor en el siglo XVIII, y, en concreto, en Nápoles. Allí se desarrolló el pesebre napolitano, una compleja manifestación artística de carácter efímero donde arquitectos, pintores, escultores, tallistas, carpinteros, plateros, ceramistas o sastres, fueron protagonistas a la hora de concebir una obra de arte que variaba cada Navidad según el gusto del propietario y el diseño de un arquitecto o pintor que cada año se encargaba de articular la narrativa entre las figuras, la escenografía y el discurso expositivo. En el belén napolitano se muestra la vida en la Nápoles del siglo XVIII donde todos los estamentos sociales se entremezclan, una sociedad utópica, ideal, en comunión con el nacimiento de Cristo. Escenas populares, urbanas y exóticas, como es el cortejo de los Reyes Magos, caracterizan la esencia y la imagen visual del presepe napoletano. El rey Carlos III introdujo el belén napolitano en la Corte Española, una costumbre que adoptarán con entusiasmo la nobleza en sus palacios y la alta burguesía como elemento de distinción y ostentación.

Un ejemplo de esta tipología de belenes es el Belén Napolitano de la colección Pedrera Martínez, esta obra de arte que procede de Nápoles, la componen 75 figuras con sus respectivos accesorios y animales (finimenti), y tres módulos arquitectónicos (il plástico): la Natividad, la taberna y la panadería. Un conjunto de los siglos XVIII y XIX que se complementa con una nueva Lontananza o lejanía, que representa el paisaje característico de nuestra tierra, pintada por la Dra. Victoria Sánchez Giner, profesora de Bellas Artes de la Universidad de Murcia. El montaje y diseño actual ha sido realizado por doña María Teresa Arenas Parra y don Pablo Arenas Parra, en donde se incluyen tres figuras nuevas correspondientes a los Reyes Magos, obra del escultor napolitano Giuseppe Ercolano.

Dra. Gemma Ruiz Ángel

Dr. José Antonio Martínez García

Dr. Mariano Cecilia Espinosa