Vicente López. La Corte y Orihuela

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Fecha: 29 de marzo de 2023 – 28 de mayo de 2023

Lugar: Iglesia de la Visitación. Real Monasterio de las Salesas Reales de Orihuela.

EXPOSICIÓN:

Vicente López. La Corte y Orihuela.

Organización:

  • Concejalía de Cultura. Excmo. Ayuntamiento de Orihuela. Doña Mar Ezcurra García.
  • Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela. Don José Antonio Martínez García.

Colaboradores:

  • Cátedra Arzobispo Loazes. Universidad de Alicante.
  • Universidad de Murcia. Departamento de Historia del Arte. Grupo de Investigación “Artes Suntuarias”.
  • CEART – UM. Centro de Expertización de Arte de la Universidad de Murcia.

Comisarios:

  • Gemma Ruiz Ángel. Universidad de Murcia.
  • Mariano Cecilia Espinosa. Universidad de Murcia.

Comité científico:

  • José Antonio Martínez García. Director del Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela.
  • Cristóbal Belda Navarro. Catedrático de Historia del Arte. Universidad de Murcia.
  • Joaquín Cánovas Belchí. Catedrático de Historia del Arte. Universidad de Murcia.
  • Manuel Pérez Sánchez. Profesor titular de Historia del Arte. Universidad de Murcia.
  • Gemma Ruiz Ángel. Profesora asociada de Historia del Arte. Universidad de Murcia.
  • Mariano Cecilia Espinosa. Profesor asociado de Historia del Arte. Universidad de Murcia.
  • Pablo López Marcos. Doctor en Historia del Arte. CEART – UM, Universidad de Murcia.
  • María del Mar Albero Muñoz. Profesora titular de Historia del Arte. Universidad de Murcia.
  • Gregorio Canales Martínez. Catedrático de Geografía Humana (Universidad de Alicante)
  • Víctor Javier Martínez López. Profesor asociado de Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Diseño:

Nuevecomanueve. Don Pablo Ruiz Martínez.

Coordinación:

Don Dominique Giménez Cañizares. Concejalía de Cultura. Ayuntamiento de Orihuela.

Secretaría técnica:

Doña Paula Martínez Gálvez. Máster en Investigación y Gestión del Patrimonio histórico – Artístico y Cultural. Universidad de Murcia.

Equipo técnico:

Don José Luis Gea Paredes. Máster en Investigación y Gestión del Patrimonio histórico – Artístico y Cultural. Universidad de Murcia.

Don Fernando López Gálvez. Máster Universitario en Arqueología Profesional y Gestión Integral del Patrimonio. Universidad de Alicante.

Doña Rocío Martínez Vicente. Máster en Investigación y Gestión del Patrimonio. histórico – Artístico y Cultural. Universidad de Murcia).

Doña Alba Mula Pérez. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Doña Azucena Cabrera Seva. Máster en Arte, Museos y Gestión del Patrimonio Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.

Don Jorge Molera Ródenas. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Don José Ramón García Cañizares. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Doña Amalia Pascual del Riquelme Verdejo. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Don Álvaro Marín Villodre. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Don Tomás Escolano Fuentes. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Doña Alba Sánchez Piñero. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Doña Miriam Hoyos Rodríguez. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Doña Carmen Martínez Felipe. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Doña Marta Gamero García. Grado en Historia del Arte. Universidad de Murcia.

Doña Montse Vélez Borraz. Orihuela Cultural S. L. Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela.

Doña Elisabeth Zaragoza Gálvez. Orihuela Cultural S. L. Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela.

Fotografía:

Don Jorge Molera Ródenas (Universidad de Murcia)

Doña Alba Mula Pérez (Universidad de Murcia)

Doña Julia Caparrós Molina (Universidad de Murcia)

Diseño y edición gráfica: Nuevecomanueve. Don Pablo Ruiz Martínez.

Agradecimientos

Colección Pedrera Martínez, Juan Agrela Pascual del Riquelme, Diócesis de Orihuela – Alicante, Cabildo Catedralicio de Orihuela,

 Esta exposición y catálogo se enmarca en el proyecto I+D+i “De la Desamortización a la auto desamortización: de la fragmentación a la protección y gestión de los bienes muebles de la iglesia católica. Narración desde la periferia”. (Código PID2020-115154GB-I00). Ministerio de Ciencia y Tecnología.

VICENTE LÓPEZ. LA CORTE Y ORIHUELA

Gemma Ruiz Ángel

Mariano Cecilia Espinosa

Universidad de Murcia

La exposición temporal Vicente López. La Corte y Orihuela conmemora el 250 aniversario del pintor valenciano Vicente López Portaña (1772 – 1850), una de las figuras más destacadas de la historia de la pintura española, y, sin duda, uno de los grandes pintores del siglo XIX. Su vinculación con la ciudad de Orihuela se debe, principalmente, a su intervención en el Real Monasterio de la Visitación de Santa María de las Reales Salesas fundado por los infantes Carlos María Isidro de Borbón y, significativamente, por María Francisca de Braganza y Borbón, quienes hicieron partícipes de la construcción y dotación del conjunto monástico a los artistas que trabajaban para la Corte.

Por otra parte, su relación con la Iglesia de Orihuela a través de los obispos Antonio Despuig y Dameto y, significativamente, con Félix Herrero Valverde, quienes mantenían cercanía con la corona española, motivó la ejecución de distintos encargos para la Catedral, la Capilla del Loreto y la Mitra oriolana. Ya en época actual, la Colección Pedrera Martínez ha ido adquiriendo diversos lienzos y dibujos que han engrosado la interesante nómina de piezas artísticas de este autor, de sus hijos Bernardo y Luis, así como de su taller, conservadas históricamente en la antigua capital de la Gobernación de Orihuela.

La muestra expositiva se realiza en el incomparable marco arquitectónico neoclásico de la iglesia del Real Monasterio de la Visitación de Santa María de las hermanas Salesas de Orihuela, lugar destinatario de buena parte de las obras de Vicente López para esta ciudad, un ejemplo único por su calidad y excepcionalidad, al ser muy escasos los conjuntos de arte religioso que se han dado en el que un artista pinta ex profeso para un lugar y en el breve tiempo de tres años. En este sentido, cabe destacar los singulares ejemplos conservados en nuestro país como el conjunto de la Sacristía del Monasterio de Guadalupe (Cáceres), obra de Francisco de Zurbarán, o los frescos de Francisco de Goya en la iglesia madrileña de San Antonio de la Florida.

  1. Vicente López Portaña (1772 – 1850)

Vicente López Portaña nació en Valencia el 19 de septiembre de 1772, es uno de los grandes pintores del siglo XIX español destacando como retratista y decorador, y sobresaliendo por sus excepcionales cualidades técnicas. Fue primer pintor de cámara del rey Fernando VII y de la reina Isabel II, desempeñó la labor de seleccionar aquellas obras de las colecciones reales que debían pasar a formar parte del Real Museo de Pinturas, actual Museo Nacional del Prado, fue, por tanto, su primer conservador en términos contemporáneos, y uno de sus responsables durante los años iniciales de su funcionamiento.

Su rigurosa formación académica se inicia en 1785 en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de la mano del pintor franciscano, Antonio Villanueva (1714 – 1785), hijo de Laureano Villanueva, con taller en la ciudad de Orihuela, y considerado uno de los escultores más relevantes en el sur valenciano durante los siglos XVII y XVIII. Bajo la tutela de fray Antonio Villanueva, artista muy vinculado al prelado oriolano José Tormo Juliá y para quien trabajará en distintas obras de la diócesis, aprenderá los conceptos del arte de la pintura, el carácter barroco y el cromatismo de sus obras, autor representado en esta exposición con la tabla Nuestra Señora de Monserrate, patrona de la ciudad de Orihuela.

A los 17 años destaca por sus cualidades en el dibujo y como colorista, logra el premio de primera clase del concurso anual de la Academia de Bellas Artes de San Carlos con la obra El rey Ezequías haciendo ostentación de sus riquezas, obra conservada en la actualidad en el Museo de Bellas Artes de Valencia “San Pío V”. El mismo año, con el lienzo Tobías el joven restablece la vista a su padre le conceden uno de los dos galardones extraordinarios, que le permite una pensión de tres años para continuar su formación en Madrid, en la Academia de San Fernando. Con una gratificación de 40 pesos marchó a la Corte, logrando en poco tiempo destacar con sus trabajos. Fruto de ello, es el primer puesto alcanzado en 1790 en el concurso de la Academia de San Fernando con el lienzo Los Reyes Católicos recibiendo una embajada del rey de Fez, obra conservada en la citada academia.

En la capital, Vicente López entró en contacto con los artistas que trabajaban para el Palacio Real, significativamente, con el también valenciano Mariano Salvador Maella (1739 – 1819), de quien aprendió la herencia del propio Mengs, además, sus excepcionales facultades técnicas, le permiten practicar el dibujo riguroso como metodología para el estudio previo de sus obras, tal como reflejan los dos dibujos que se presentan en esta exposición procedentes de la Colección Pedrera Martínez.

En 1792 vuelve a Valencia, ya como un pintor de alta consideración, así, inicia una fructífera etapa con numerosos encargos de obra religiosa, retratos, dibujos o proyectos de monumentos, entre otros. Destaca el gran retrato de Carlos IV y su familia, homenajeados por la Universidad de Valencia (1802), conservado en el Museo Nacional del Prado, por el que el rey le nombró pintor honorario de cámara. En su ciudad natal permanecerá durante todo el periodo que abarca la Guerra de Independencia, retratando a militares franceses, como al mariscal Louis Suchet, al frente de las tropas napoleónicas, o al propio Fernando VII, quien en 1814 le nombrará primer pintor de cámara, relevando a Maella, acusado de servir a José Bonaporte.

De vuelta a Madrid, se convertirá en el pintor preferido por la aristocracia y la burguesía madrileña, trabajando para la monarquía o las grandes elites vinculadas a la corte española. Su labor cortesana fue muy dilatada, realizando retratos reales de gran significación como el de María Cristina de Borbón, reina de España, Museo Nacional del Prado, o Fernando VII con el hábito de la Orden del Toisón de Oro, Embajada de España ante la Santa Sede. Su labor como decorador se manifiesta en trabajos para el propio Palacio Real como son las pinturas murales Alegoría de la institución de la orden de Carlos III y La potestad soberana en el ejercicio de sus facultades.

El alto prestigio alcanzado derivó en su admisión en 1814 como miembro de mérito en la Real Academia de San Fernando, asumiendo dos años más tarde la dirección de la pintura. A partir de 1823 fue designado como director artístico del Real Museo de Pinturas tras haber trabajado en la selección de sus fondos procedentes de las colecciones reales. Tras la muerte de Fernando VII mantuvo su posición en la Corte, aunque perdiendo cierto protagonismo por la presencia de los Madrazo. Al final de su vida supo adoptar su rigorismo academicista a las nuevas tendencias románticas, significativamente, en sus retratos.

  1. Vicente López y la fundación del Real Monasterio de la Visitación de las Salesas de Orihuela.

Por encargo de la infanta María Francisca de Asís de Braganza y Borbón, esposa de Carlos María Isidro, interviene en la nueva fundación del Real Monasterio de la Visitación de Santa María de las hermanas Salesas de Orihuela, institución impulsada por la infanta María Francisca de Asís de Braganza y de Borbón, quien fue apoyada en esta tarea por su esposo Carlos María Isidro, el obispo de Orihuela Félix Herrero Valverde, y el propio rey Fernando VII, quien otorgó su aceptación y complacencia para la ubicación de la Real Orden de las Salesas en la ciudad de Orihuela, establecida oficialmente en 1826.

La infanta española dotó al nuevo edificio de todo el mobiliario y obras de arte que se conservan en la colección artística del citado monasterio, realizadas por los talleres de artistas que trabajaban para el Palacio Real, entre ellos, el primer pintor de cámara del rey, Vicente López Portaña, quien de manera urgente se puso a su disposición para dotar al monasterio de las pinturas necesarias. Sus lienzos, junto con los de sus hijos, conformaron un conjunto único de obra religiosa destinada para el culto.

Las pinturas que el pintor de cámara, sus hijos y su taller ejecutaron para las Salesas de Orihuela, fueron minuciosamente supervisadas por la infanta María Francisca, como comitente de esta magna obra. Aquellas que fueron destinadas a sus capillas estaban en consonancia con el diseño arquitectónico, en donde arquitectura y pintura iban plenamente en consonancia de acuerdo con el planteamiento previo pensado desde la corte.

Las primeras obras que fueron encargadas para el convento oriolano son los dos cuadros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y el lienzo de los Santos Fundadores, obras firmadas por Vicente López y Luis López respectivamente. La corona española quería fomentar el culto a los sagrados corazones y la infanta María Francisca veía en su fundación el espacio perfecto para el impulso devocional de esta advocación, vinculada a la orden de la Visitación de Santa María desde las apariciones a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII.

La colección artística del monasterio se complementa con el resto de los lienzos encargados para su devoción y que hoy podemos apreciar en las capillas laterales de la nave central de la iglesia, las obras pintadas para fomento del fervor religioso de las niñas educandas del monasterio y los textiles elaborados por bordadores de la corte, enviando desde el Palacio Real de Madrid casullas y albas para el decoro de las celebraciones litúrgicas.

 Para engrandecer las ceremonias y el culto divino, la infanta selecciona los ajuares litúrgicos necesarios para conseguir la exaltación de la fe, para ello, confía en los plateros reales encargando candeleros para los altares de la iglesia, la urna del monumento de Jueves Santo, cálices, copones, cruces de altar y la custodia para el día del corpus o la exposición del santísimo.  Este monumental conjunto de orfebrería completa la totalidad de arte religioso que se custodia en el interior del monasterio, y que se inició con los encargos al pintor valenciano Vicente López.

En apenas nueve años se culminó la fundación del Real Monasterio de la Visitación de Santa María de las hermanas Salesas de Orihuela, se le otorgó de entidad religiosa afianzada por la corona otorgándole el título de real, se dotó al monasterio de tierras para su subsistencia económica junto con una contribución de 50.000 reales de vellón por parte del rey, y se aportó un conjunto único de arte compuesto de pinturas, textiles, orfebrería y esculturas.

  1. Vicente López y la Catedral de Orihuela.

La relación de Vicente López con Orihuela no se limitó exclusivamente a la magna obra de construcción del Real Monasterio de la Visitación de Santa María, sino que también realizó distintas obras para la Catedral de Orihuela donde la intervención del obispo Félix Herrero Valverde será fundamental. De esta forma, participa en la remodelación del principal espacio catedralicio, el altar mayor, promovida por Herrero Valverde en 1825, donde la capilla original gótica se cubriría de estucos y jaspes para dotarla de un aire clasicista que enmascaró su apariencia medieval, significativamente, su bóveda estrellada. Para ello se encargó a Vicente López que pintara en 1831 los lienzos de La Samaritana, La Oración en el Huerto, y La Resurrección, actualmente desaparecidos, y de los que se conservan dos bocetos del pintor valenciano que escenifican La Resurrección de Cristo y La Oración en el Huerto, conservados en el Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela y expuestos en esta exposición.

Por otro lado, la estrecha relación del obispo Herrero Valverde con la corte propicia la llegada de nuevas obras pictóricas del entorno de Vicente López para la Catedral, en este caso, para la capilla extramuros de la seo oriolana, dedicada a la Virgen de Loreto, donde tuvo su origen la Semana Santa de Orihuela. Para sus altares se realizaron dos bocaportes, obra de los hijos del pintor de cámara del rey Fernando VII, Luis y Bernardo López Piquer. Las pinturas de las que hablamos se encuentran directamente relacionadas con la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, dentro del propio programa iconográfico de la capilla. Los bocaportes, que hoy se conservan expuestos en el Museo Diocesano de Orihuela, expresan momentos clave de la semana trágica, La oración en el Huerto y La piedad. Estos grandes lienzos cubrían la boca de la puerta del camarín donde se custodiaban y veneraban durante el resto del año los pasos procesionales representados en los lienzos y que cuando procesionaban, al quedar vacías sus hornacinas, se cubrían con estos grandes cuadros.

  1. Vicente López y el retrato: emoción y realismo.

El retrato fue uno de los géneros artísticos en los que destacó Vicente López. De hecho, su obra más conocida es El retrato de Francisco de Goya, pintado en 1826 y conservado en el Museo Nacional del Prado. Su capacidad para retratar fidedignamente a las personas, le permitió pintar retratos ciertos, llenos de profundidad psicológica donde su virtuosismo y extraordinaria técnica en la descripción minuciosa de los adornos le confieren el adjetivo de maestro de las joyas y del textil. Realismo y emoción se funden en los personajes inmortalizados.

En esta sección se incluyen diversos retratos de personajes que permiten dos lecturas paralelas, en primera instancia, conocer ejemplos concretos y analizar las características propias del retrato en la obra de Vicente López, y, por otra parte, comprender la convulsa coyuntura histórica en la que se desenvuelve el pintor, y en el ámbito local la propia fundación del Monasterio de las Reales Salesas, así como el carácter de Orihuela como una de las ciudades más carlistas de España.

Vicente López inmortalizó en sus pinturas, desde su primera etapa como pintor en Valencia y Madrid, hasta su consagración como pintor de la corte, a personajes como el obispo de Orihuela y cardenal Antonio Despuig y Dameto. El convulso período que se vivió al finalizar el reinado de Fernando VII se plasma en esta exposición con retratos de destacados absolutistas como el obispo de Oviedo y político Gregorio Ceruelo de la Fuente, firmante del Manifiesto de los Persas, o el del regidor de Murcia Agustín Braco y Meseguer, diputado enviado por Murcia en 1833 al nombramiento de la hija del rey, Isabel, como heredera al trono.

Según la ley sálica promulgada desde la llegada de los Borbones, las mujeres no podían heredar el trono, teniendo que ser un varón quien debiera adquirir el cargo de monarca. En 1832, Fernando VII confirmó la Pragmática Sanción por la que su única descendencia femenina heredaría la corona española, esto gestó una profunda confrontación entre los sectores más liberales que apoyaban a la hija del rey como heredera y los mas absolutistas que consideraban que Isabel era una usurpadora y apoyaban al hermano del rey, Carlos María Isidro, como único y legítimo sucesor directo de Fernando VII.

Los enfrentamientos hicieron que Carlos María Isidro y su esposa María Francisca de Braganza, junto con sus hijos y familia, tuvieran que exiliarse, iniciándose activamente un movimiento que había surgido con anterioridad, ya que, en un principio, el rey no había tenido descendencia y los partidarios de la monarquía querían que su hermano fuera quien se coronara como monarca de España, tras el fallecimiento de Fernando VII.

 La legitimidad de la corona se dilucidaría en tres guerras civiles a lo largo del siglo XIX, el carácter carlista de la ciudad de Orihuela, y su antigua gobernación, quedó patente no solo en el apoyo a la causa de Carlos María Isidro, sino en la defensa de la propia fundación del Real Monasterio de la Visitación de Santa María, convertido en símbolo del carlismo local. El edificio, que había sido desamortizado en 1836, fue reclamado por personajes influyentes de la ciudad como Matías Sorzano que lograron su restablecimiento en 1844. El carlismo se prolongó hasta el siglo XX con instituciones como el Círculo Tradicional Católico, que fundó en 1932 la Real Cofradía del Lavatorio que, hoy día, mantiene la tradición de la interpretación del Oriamendi a la salida de sus pasos procesionales, ejemplo de la herencia inmaterial que este periodo convulso de España dejó en una ciudad provinciana como era Orihuela, y mantiene su sede canónica en la iglesia del monasterio fundado por los infantes Carlos María Isidro de Borbón y María Francisca de Asís y Braganza.

Bibliografía

Díez, J. L. “Identificado un nuevo boceto de Vicente López en el Museo del Prado”, en Boletín del Museo del Prado, n.º 19 (1986), págs. 30-32.

  • “El cuadro de Vicente López ‘Ciro el Grande ante los cadáveres de Abradato y Plantea’, destruido en el incendio de las Salesas”, en Boletín del Museo del Prado, n.º 22 (1987), págs. 39-43.
  • “La ‘Alegoría del Casino de la Reina’, de Vicente López”, en Boletín del Museo del Prado, n.º 24 (1987), págs. 169-181.
  • Díez, Vicente López (1772-1850). Vida y obra. Catálogo razonado, Madrid, Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 1999.

López Martínez, M. C y Gutiérrez García-Molina, M. A. Vicente López y Orihuela, Alicante, Caja de Ahorros del Mediterráneo, 1996.

Pérez Sánchez, A. E. “Un dibujo de Vicente López, donado al Prado”, en Boletín del Museo del Prado, n.º 10 (1983), págs. 51-54.


Catálogo de la exposición:
Impacto en medios de comunicación: