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La Tentación de Santo Tomás de Aquino

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El cuadro representa a Santo Tomás de Aquino en el momento de la negación a la tentación carnal. Diego Velázquez es capaz de expresar de manera estática toda una escena ocurrida en un movimiento continuo, ya que como se puede apreciar en la obra, se observan varios hechos. El lienzo se distribuye en tres espacios que proporcionan la profundidad de la obra ayudado por elementos característicos como la chimenea, la cruz pintada con ceniza en la pared o la puerta ubicada en la zona superior izquierda. Claramente se trata de una composición en aspa que marca el punto central como escena principal, siendo este el rostro de Santo Tomas.

En un primer plano y mas cercano al espectador, encontramos en la parte derecha, una mesa con documentos, una pluma y un tintero, y libros en el suelo que proyectan sensación de amplitud conectando con el tizón humeante que existe en este plano primero en la parte izquierda. En la escena principal de la obra y segundo plano de profundidad, pero no por ello menos importante, ya que se trata del acontecimiento significativo de la obra, encontramos a Santo Tomas de Aquino junto a dos ángeles que lo rodean y lo ayudan en su desmayo. En la parte superior izquierda encontramos a una mujer abandonando la sala  por la puerta de la habitación, en actitud de impresión y sobresalto por lo ocurrido en el interior de la habitación.

Estas tres zonas marcan tres escenas diferentes plasmadas en un mismo momento, ya que podemos indicar que la historia que Velázquez quiere expresar, es el momento en que Santo Tomas se encuentra con sus estudios religiosos y una mujer accede al interior de la sala para intentar desviar sus pensamientos de dominico. En ese momento Santo Tomas tras coger un tizón aún ardiendo de la chimenea, pinta una cruz en la pared para arrodillarse ante ella y dos ángeles aparecen para ayudarle en el transito del esfuerzo realizado ante la tentación, uno de ellos con el cíngulo de la pureza y castidad. La mujer asustada se va de la habitación de forma apresurada, dejando a Santo Tomas y los ángeles en el interior.