San Miguel, de Paolo San Leocadio

Una de las piezas de mayor calidad de la pintura renacentista hispana se exhibe en la primera sala del museo.

La tabla de San Miguel Arcángel es sin duda una de las grandes piezas del renacimiento español y resume la actividad pictórica levantina del siglo XV. Está atribuida al pintor Paolo de San Leocadio al estar considerada en la misma linea que la Sacra Coversazione obra del mismo autor que se expone en la National Gallery de Londres.

San Miguel aparece como psicómanos vencedor de Luzbel en una soberbia contraposición entre la belleza del arcangel y la fealdad del mal.

El Arcángel, en primer plano, de pie y llenando casi todo el espacio, con gesto sereno, dulce, casi ensimismado, inscrito en una elipse de resultas del magnífico contra balanceo, casi escultórico que conforma un sutil paso de danza. A ello se une la bellisima armadura pavonada, digna del mejor taller milanés. La obra es cercana a las escuelas de Ferrara y Padua, con una interpretación italiana del paisaje que se refuerza con arquitectura romanas, descollando un precioso y clacisista templo, en una de cuyas metopas se muestra el sacrificio de Isaac. Dos seres maléficos vencidos se hallan a los pies de San Miguel: a la derecha, un hibrido de dragón alado y figura humana; a la izquierda, un demonio zoomorfo de tradición medieval.